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Internet Móvil por fin preparado para el aterrizaje de la Televisión y la Radio

Sabemos que la radio y la televisión son, y sobre todo serán, multicanal. Y poco a poco se irán definiendo qué canales predominarán sobre otros. Pero todo hace indicar que será una realidad cambiante muy dependiente de la evolución tecnológica de las distintas redes. La que aporte más ductilidad y menor coste se irá imponiendo en cada momento. Y eso es precisamente lo que está pasando ahora con el Internet móvil: bajan los costes y se facilita la transmisión de contenidos.
Hay dos datos que vienen a ratificar esta situación que lleva a los móviles camino de convertirse en los principales receptores de los mass media. El primero proviene de Informa Telecom, que nos dice que en 2011 la publicidad superará a los SMS como principal fuentes de ingresos en el Internet móvil. Hasta ahora los modelos publicitarios no convencían a los anunciantes y su rentabilidad y su impacto eran mucho menores que el que tienen en la Web tradicional. En estos últimos tiempos en los que los Smartphone han ido tomando posiciones, los distintos formatos publicitarios sí tienen la capacidad de llegar al consumidor con toda su potencia. Tanto las aplicaciones que se venden en las distintas tiendas de los fabricantes, como las inserciones que se hacen en las webs móviles, se han convertido en soportes capaces de incidir en el ánimo y en el consumo de sus usuarios.
El segundo dato nos lo ha proporcionado Nokia Siemens Networks, con su estudio sobre banda ancha móvil. Según nos cuenta el gasto en el uso de la red de datos que consumen nuestros teléfonos móviles crece un 40% cada año. Es más uno de cada cinco usuarios de banda ancha fija expresa su deseo de adoptar la comunicación móvil para acceder a distintos contenidos.
Es decir, los datos dibujan un campo abonado para el crecimiento de las comunicaciones móviles y todas las modalidades de transmisión de contenidos, especialmente los audiovisuales. O dicho de otra forma, las redes móviles se están preparando para el uso masivo de la televisión y la radio en todo tipo de dispositivos. Esta era una realidad que habíamos anunciado desde hace años, desde que vimos que el teléfono podía llegar a sustituir al viejo transistor. Pero los costes de uso de la red y sus posibilidades de transmisión no permitían ese cambio. Hoy las cosas han cambiado.
Ahora bien, en este panorama hay algunos riesgos. Porque los dispositivos han ido mejorando y las redes también, pero para que el número de usuarios de radio y televisión explote y llegue a ser tan importante como el que hay en otros canales será necesario ofrecer una experiencia de mayor calidad. Los operadores deberán preparar sus redes para ser capaces de responder a las exigencias de volúmenes y tipos de datos que traiga el futuro.
Si caminamos en esa dirección la nueva radio y la nueva televisión se convertirán en el principal aliado de operadores y fabricantes de dispositivos móviles.

Los medios ante el próximo cambio del canal dominante

Leía un artículo en PuroMarketing en el que se dice que Internet absorverá la Publicidad y la Televisión del futuro. El análisis parte de la base del aumento continuo de la publicidad online y las previsiones que apuntan a que en un plazo de unos ocho años podría suponer ya el 50% del total. Lo cierto es que llevo mucho tiempo leyendo opiniones que hablan del ocaso de los medios tradicionales — muchos los llaman así — y del anuncio de la próxima hegemonía única de los medios digitales.
Por eso quiero hacer valer mi reflexión. Creo que ya es hora de que diferenciemos todos entre medios y canales. Incluso entre plataformas y medios. Entre todos hemos contribuido a la confusión y especialmente hemos sembrado el temor entre profesionales de los medios e incluso entre los usuarios que creen que unos u otros van a desaparecer.
Venimos de un mundo extremadamente simple. Los medios coincidían directamente con los canales. La televisión — medio audiovisual por excelencia — tenía un único canal de distribución a través de las ondas hertzianas que nos las colocaba unicamente en el llamado televisor. La radio — el medio del audio — nos llegaba solo a través del ejercicio de la radiodifusión hasta aterrizar en nuestros transistores. El periódico tenía un escenario igual, basado en el papel como soporte que nos llegaba a los kioscos.
Después las cosas comenzaron a complicarse y ahora decimos que todos los medios son multicanal, a pesar de que todavía cada uno tiene un canal dominante. La televisión es multicanal porque nos llega a través de distintos canales — satélite, redes terrestres, Internet, etc. — pero su canal dominante son las ondas hertzianas — ya digitalizadas — por donde es capaz de monetizar sus operaciones. Algo parecido le ocurre a la radio y a la prensa escrita. Internet es cada día más importante para todos, pero no es el primer canal.
Pero hay que pensar si esta situación no se va a revertir en poco tiempo. ¿Cuanto aguantará la televisión, la radio y la prensa escrita en cambiar su canal dominante? La clave, obviamente, está en los ingresos publicitarios que llegan siempre arrastrados por los usuarios pero tambien condicionados por los modelos comerciales. En el momento en que Internet — como canal, no como medio — logre diseñar un modelo comercial adecuado y que sea rentable para los medios habrá comenzado a doblar el brazo a los actuales canales dominantes.
Para ello tienen que cambiar algunas cosas, aunque otras muchas ya han cambiado. En la actualidad ya tenemos un Internet móvil sin barreras, para conectar cualquier dispositivo capaz de reproducir audio, video, imágenes estáticas y textos esté donde esté. La ubicuidad ya no es una asignatura pendiente y la recepción de radio y televisión en un automóvil — por ejemplo — a través de un streaming de Internet es una realidad.
Hemos de ampliar, indudablemente, la anchura y elasticidad de nuestras comunicaciones. La banda ancha no es suficientemente ancha aún y debe mejorar su llegada a los hogares y empresas.
Pero, sobre todo, debemos cambiar la forma en la que la sociedad percibe lo que le llega a través de la Red. Casi nada es gratis. Todo tiene un coste de producción y necesitamos que sociologicamente se acepte que la capacidad creadora y la potencia intelectual puesta al servicio de los distintos productos debe ser remunerada. En el momento en que eso se perciba estaremos en condiciones de crear modelos comerciales que hagan viable el nuevo escenario. Estaremos asistiendo al cambio del canal dominante.
Habrá un canal coincidente — Internet — donde habitarán masivamente los medios; y canales específicos para cada uno de ellos; pero el dominante será la Red.

El video y el audio han tomado ya el móvil; pero el dinero no llega a donde tiene que llegar.

Nos hemos pasado muchos años hablando de que los medios deben ser multidispositivo y multicanal. Tambien dijimos que la tecnología romperá las barreras legales y que finalmente las concesiones territoriales que los gobiernos dan a los medios acabarán deshaciéndose. Repetimos hasta la saciedad que la televisión y la radio serán productos transversales que igual aparecerán en receptores tradicionales como en terminales de redes fijas y, por supuesto, en dispositivos móviles. Pues bien, ese tiempo, en cierta forma ya ha llegado aunque quedan muchos problemas por resolver, especialmente el que tiene que ver con el modelo de negocio. Los Iphone de millones de personas de todo el mundo están llenos de aplicaciones destinadas a recibir servicios de cadenas de televisión y radio; Android no se queda atrás en esa disputa y su tienda online despacha diariamente cientos de miles de descargas de otras tantas aplicaciones de conocidas marcas multimedia; Nokia y los operadores de telecomunicaciones de cada país trabajan en una línea similar. Todo ello respaldado por datos oficiales y públicos, como los de Justin TV, que asegura que en el primer mes de vida de su aplicación Iphone un millón y medio de personas se la han descargado y disfrutan ya de sus programas. Ustream, otro empaquetador de contenidos, aporta datos similares y sus descargas rondan ya el millón doscientas mil. En España pasa algo parecido con marcas tan potentes como Cuarenta Principales, Cadena SER, Telecinco, TVE, etc, etc.. Ahora bien ¿podremos mantener este servicio mucho tiempo con el panorama de ingresos actual? ¿hasta cuando los medios tradicionales — esos de los que se anuncia constantemente su muerte inminente — podrán seguir manteniendo esta sangría de los nuevos canales? Por el momento el dinero fluye entre operadores y propietarios de las plataformas — llámense Itunes, Android u otros — pero no llega a los medios, que son los que realmente dotan de contenidos y de atractivo a este servicio. O cambia esto o el servicio se cierra. No hay otra alternativa. Los que se van quedando con los ingresos por el camino estarán obligados a repartir la tarta que consumen casi en solitario. Porque además, en este reparto tan injusto, no hemos incluido a las sociedades de gestión de derechos, incluyendo productoras y discográficas.
Es decir, un servicio espléndido, millones de usuarios diarios conectados a televisiones y radios de todo el mundo a través de sus móviles, pero la ruina absoluta para los que producen y gestionan mientras las plataformas e intermediarios se hacen de oro.